Valme en Sevilla

Aunque habitualmente se vincula a la Virgen de Valme con Dos Hermanas, no es menos cierto que, a lo largo de la historia, existe una continua relación de esta advocación mariana con la ciudad de Sevilla.

De hecho, como es bien conocido, el origen de la devoción se remonta a la época de la reconquista de la ciudad por el Santo Rey Fernando III, a quien se debe la edificación de la primitiva ermita de Cuartos, en un enclave que está equidistante, justo a una legua, tanto de Sevilla como de Dos Hermanas.

Así lo recoge, por ejemplo, Diego Ortiz de Zúñiga en sus "Anales de Sevilla" (Madrid, 1795), donde se menciona varias veces a la Virgen de Valme. Concretamente, en el año 1616 este cronista hace memoria de las ermitas que por entonces existían en la capital hispalense: "Y si nos apartásemos un poco de la ciudad, por ermitas suyas pudiéramos contar la de Nuestra Señora del Valme, cerca del heredamiento de Quartos, donde estuvo la tienda, pabellón real y oratorio de San Fernando, que piadosa imprecación suya a la Reina de los Ángeles, Valme, Valme, podemos entender que dio el título desde entonces en veneración digna..." (tomo IV, pág. 260).

También José Alonso Morgado, en su clásico libro sobre la historia de Nuestra Señora de Valme (pág. 84), incluye la siguiente cita: "Se lee en la vida del venerable padre Fray Diego Pérez, del convento de la Victoria, en Triana, que siendo jovencito y estudiante, por los años de 1666, era muy devoto de la Santísima Virgen, a la que celebraba en su propia casa ante una estampa colocada en un pequeño altar. Fueron a la sazón su madre y una tía suya a cumplir cierta promesa hecha a Nuestra Señora de Valme, cuyo Santuario se halla a vista de Sevilla, en el término de Dos Hermanas, quedándose al cuidado del niño y de la casa un antiguo criado...". El mismo autor hace alusión a la visita efectuada por el rey Felipe V al Santuario de Cuarto con motivo de su estancia en Sevilla, el sábado 25 de febrero de 1730, acompañado de toda la familia real, "para lo cual se iluminó la Capilla y se canto una Salve a la Señora".

Este vínculo con la ciudad se afianza a partir del siglo XIX, primero con la decisiva intervención de los duques de Montpensier para reedificar la ermita y recuperar el culto a la Virgen en el Cortijo de Cuartos, y más tarde gracias al nacimiento de la otoñal Romería, que desde sus comienzos en 1894 atrajo a destacadas personalidades de la capital, como se destaca en las primeras crónicas de prensa sobre la celebración de la fiesta.

Resulta curioso mencionar cómo en 1859 –el mismo año de la restauración de la ermita– se rotula en el barrio de San Bernardo una calle con el nombre de "Valme", siendo de resaltar el hecho de que la Virgen nazarena esté presente en el callejero de la capital mucho antes que otras advocaciones marianas profundamente arraigadas en Sevilla

La participación de sevillanos en la Romería de Valme se acrecienta durante la década de 1920, cuando está documentada la presencia de carros engalanados procedentes de los barrios de San Julián, Puerta Osario, Triana y Puerta de la Carne (ver ABC de Sevilla, 22 de octubre de 1929). En efecto, cada año, tras su celebración, la Romería ocupaba portadas y páginas de las más prestigiosas revistas gráficas de ámbito nacional, y los diarios sevillanos le dedicaban extensas crónicas, también ampliamente ilustradas. Incluso, durante los días previos se generaba cierta expectación, pues se avanzaba el programa de actos, se insertaban anuncios animando a la participación en la fiesta y se informaba del servicio especial de “autocamiones” que, con salida desde la Puerta de Jerez, facilitaría el desplazamiento de los sevillanos que quisieran acudir al Cortijo de Cuarto. Como buen ejemplo de ello, nos vale esta llamativa exhortación que publicó El Correo de Andalucía el 16 de octubre de 1926: “¡Sevillanos, si queréis pasar un día alegre y hermoso, concurrid mañana domingo al Santuario del Cortijo de Cuarto! ¡Sevillanos, no faltéis mañana a la devota Romería de Valme, que tan unida está a vosotros la historia de la Reconquista de Sevilla con la Virgen de Valme! ¡Sevillanos, no faltéis mañana domingo a la Romería de Valme!”.

La consideración de la Romería como fiesta sevillana, dentro del calendario festivo de la capital, aparece consagrada, por ejemplo, en el conocido libro "Sevilla en fiestas", publicado en 1948 por Luis Ortiz Muñoz y Luis Arenas Ladislao, donde se incluye un amplio capítulo sobre ella. Precisamente, en ese mismo año sucedió un hecho sin parangón que viene a confirmar esa vinculación histórica entre Valme y Sevilla. Nos referimos a la participación de la Virgen en la magna procesión conmemorativa del séptimo centenario de la reconquista de la ciudad, que tuvo lugar el 23 de noviembre de 1948. Para ello, y atendiendo a la invitación del cardenal Segura, la imagen de la Protectora de Dos Hermanas fue trasladada expresamente hasta la catedral de Sevilla, donde permaneció tres días, figurando en primer lugar en el cortejo de imágenes fernandinas que cerraba la Virgen de los Reyes.


En la década de 1950, se funda en la parroquia del Sagrado Corazón del barrio de Bellavista una hermandad para rendir culto al Santísimo Sacramento y a Nuestra Señora de Valme, atendiendo a la devoción de los vecinos de esa zona hacia la Virgen. Ha de recordarse que este barrio sevillano perteneció al término municipal de Dos Hermanas hasta su segregación en 1937, y que el mismo se encuentra en el entorno del Cortijo de Cuarto. Por esta razón, en la mencionada parroquia de Bellavista existe una imagen de la Virgen de Valme, realizada en 1955 por el escultor José Pérez Conde, de las Escuelas Profesionales Salesianas. Imagen que salía procesionalmente por las calles del barrio en el mes de septiembre, llegando a presidir, incluso, el altar de las hermandades de gloria en la procesión del Corpus del año 2004, por designación del Consejo de Hermandades y Cofradías.

Hablando de Valme y Sevilla, no hay que olvidar –ciertamente– que la Romería se adentra cada año en término de la capital hispalense, siendo por tanto "la romería sevillana por excelencia y razón histórica", como bien la definió el insigne poeta Joaquín Romero Murube cuando dio el pregón de Valme en el año 1969.

Esta fecha también ha de señalarse en el elenco de hitos que evidencian la relación de la Protectora de Dos Hermanas con Sevilla, pues ese mismo año se rotuló la calle que da acceso desde Bellavista al Cortijo de Cuarto con el nombre de "Camino de la Ermita de la Virgen de Valme", a petición del párroco de dicho barrio, del presidente de la Diputación Provincial –propietaria de los terrenos de Cuarto– y de numerosos vecinos de la zona. También existe allí una plaza denominada "Nuestra Señora de Valme".


La época previa y posterior a la Coronación Canónica de la Virgen también fue demostrativa de este vínculo histórico con la ciudad del Guadalquivir, como lo demuestra la presencia de las autoridades de la capital en el acto de la Coronación, así como en la Romería de 1979, tras la constitución de los primeros ayuntamientos de la nueva etapa democrática.

Por otra parte, en 1971, la Diputación Provincial de Sevilla acordó que el nuevo hospital médico-quirúrgico a construir en terrenos aledaños al Cortijo de Cuarto se denominara "Nuestra Señora de Valme". Tras diversas vicisitudes, el 13 de marzo de 1982 quedó inaugurado este centro sanitario, ya bajo la tutela de la Seguridad Social y con la consideración de hospital universitario de especialidades. Coincidiendo con su 25 aniversario, en el año 2007 se erigió un monumento conmemorativo en la puerta principal del popularmente conocido como Hospital de Valme, que está inspirado en la ventana (ajimez) de la fachada del Real Santuario de Cuarto. Además, en la capilla del hospital existe un gran cuadro de la Virgen de Valme, donado por la Hermandad, que recibe a diario numerosas plegarias y flores de quienes invocan a María como "Salud de los enfermos".


Otro cuadro de la Protectora de Dos Hermanas se encuentra en la Parroquia de San Bernardo, donado por una familia devota de la Virgen, que asistía cada año a la Romería. Esta presencia responde, también, al vínculo histórico de tan castizo barrio con el rey San Fernando y la época de la reconquista, pues es tradición que en esa zona se asentó uno de los campamentos de las tropas cristianas durante el asedio a Sevilla, como lo recuerda el nombre de sus calles: Santo Rey, Campamento, Gallinato, Tentudía, Valme...

Más recientemente, en el año 2014, se ha entronizado en la Parroquia de San Lorenzo Mártir de la capital hispalense una réplica en miniatura de la talla de Nuestra Señora de Valme, realizada por el imaginero nazareno Antonio Luis Troya Román y expuesta al culto en el altar de San José, cerca de la capilla sacramental de este templo sevillano. Esta iniciativa se ha debido al actual párroco de San Lorenzo, Rvdo. D. Francisco de los Reyes Rodríguez López, natural de Dos Hermanas, por ser esta iglesia una de las erigidas tras la conquista de la ciudad por San Fernando. Vinculados a la collación y feligresía de San Lorenzo estuvieron, por cierto, personajes importantes para la historia de la devoción a la Virgen de Valme, como José Lamarque de Novoa (que fue hermano mayor de la Soledad de San Lorenzo), el cardenal don Marcelo Spínola (que fue párroco de San Lorenzo y ya siendo arzobispo aprobó el nombramiento como Protectora de Dos Hermanas) y el poeta Joaquín Romero Murube (muy ligado también a la Hermandad de la Soledad).



Otras presencias de Valme en Sevilla que deben destacarse son el retablo cerámico existente en la calle Alcaicería, obra de Emilio Palacios, y la cartela trasera del paso de misterio de la Hermandad de las Siete Palabras, realizada por el imaginero nazareno Salvador Madroñal Valle –propietario de la cerámica que acabamos de mencionar–, donde aparece representada la escena de la rendición del rey moro Axataf a San Fernando, mientras un ángel sostiene en sus manos la talla de la Virgen de Valme, ofreciéndosela al Santo Conquistador.

Hay, finalmente, un aspecto curioso –no muy conocido– que simboliza esta vinculación que hemos tratado de sintetizar aquí: en la corona de oro de Nuestra Señora de Valme, con la que fue coronada canónicamente el 23 de junio de 1973 por el cardenal Bueno Monreal, aparece el escudo de Dos Hermanas (en el frontal) y el de Sevilla (en la trasera), como queriendo reflejar esa histórica equidistancia de la antigua ermita de Cuartos, donde nació el culto a la Señora del Valimiento, a una legua tanto de la capital como del pueblo que, hace ya muchos siglos, la eligió por Reina y Madre.