El Pendón de San Fernando

Historia

Cuenta la tradición que el rey San Fernando, tras la conquista de Sevilla, cumplió la promesa que había realizado a la Virgen en el cerro de Cuartos y mandó construir allí una ermita, entronizando en ella a la imagen que se llamó Nuestra Señora de Valme en recuerdo de la súplica del monarca y colocando a sus plantas el pendón conquistado a los musulmanes.

Así lo recoge Fernán Caballero en su novela La familia de Alvareda (1856), donde alude al olvido y abandono en que se encontraban tanto la ermita como el pendón en la primera mitad del siglo XIX. El duque de Montpensier, tras conocer dicha novela, fue a Dos Hermanas para interesarse por ambos y ordenó llevar el pendón al Palacio de San Telmo, donde fue restaurado. La intervención de los Montpensier consistió en colocar los restos del estandarte primitivo sobre el reverso de una nueva bandera de tafetán color carmesí, en la que se bordó con letras de oro una leyenda alusiva al origen e historia de esta enseña.

Tras la restauración, el 1 de mayo de 1857, los propios duques trajeron el pendón a Dos Hermanas, restituyéndolo a la Parroquia de Santa María Magdalena porque la Virgen de Valme se encontraba en ella desde el año 1800, debido a la ruina de su ermita. Una vez reedificada esta en 1859, y restablecido allí el culto también a expensas de los Montpensier, el pendón volvió a su primitivo emplazamiento, junto a la imagen de la Señora.

El 30 de agosto de 1868, los duques, que habían sido desterrados de España y se encontraban en Portugal, ordenaron el traslado del pendón al Palacio de San Telmo, previendo sin duda la inminente revolución que destronaría pocas semanas después a la reina Isabel II, y ante el temor de que pudiera ocurrirle algo a tan preciada bandera durante los sucesos que se iban a desencadenar.

A principios del año 1869, los vecinos de Dos Hermanas se dirigieron por escrito al arzobispado para conseguir el traslado de la Virgen de Valme a la parroquia de la villa. Esto motivó un duro conflicto con el capellán de la ermita, que defendía la permanencia de la Señora en su antigua capilla, pero, finalmente, la imagen fue traída a Dos Hermanas, quedando ya definitivamente en la parroquia. No así el pendón, que permaneció en Sevilla olvidado durante veinticinco años.

En 1893, y a iniciativa del poeta José Lamarque de Novoa, se hicieron gestiones para recuperar el pendón, que llevaba un cuarto de siglo custodiado en el Palacio de San Telmo. El detonante de la reclamación fue el hecho de que la duquesa de Montpensier, ya viuda, decidiera depositarlo en la capilla real de la Catedral de Sevilla. Así, el 25 de agosto de 1893, el pendón fue recogido y trasladado a Dos Hermanas por los miembros de la Hermandad de Valme, organizándose con tal motivo una serie de actos festivos. A partir de dicho momento, se conservó en la capilla sacramental de la Parroquia de Santa María Magdalena, junto a la imagen de la Virgen.

Restauración

En el año 2002, la Hermandad solicitó al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) la realización de un estudio detallado sobre el estado de conservación del pendón de San Fernando. Dicho organismo emitió un exhaustivo informe en julio de 2003, destacando la importancia de esta pieza por su valor histórico-artístico y recomendando su restauración debido al deficiente estado de conservación que presentaba.

Tras reiteradas solicitudes por parte de la Hermandad, los trabajos de restauración comenzaron en diciembre de 2007, desarrollándose hasta mayo de 2009. La intervención llevada a cabo por el IAPH ha consistido en la desinsectación, microaspiración, limpieza, alineación y consolidación de los tejidos e hilos que forman el pendón, centrándose especialmente este proceso en los restos primitivos. Para mejorar la conservación y visibilidad de estos, los técnicos optaron por separarlos de la tela añadida en la restauración de los Montpensier y montarlos sobre un nuevo soporte confeccionado expresamente. Por ello, ahora se pueden contemplar en plenitud las dos partes de que se compone el pendón: los restos primitivos (que se remontarían a la época de San Fernando) y la bandera de tafetán carmesí que se realizó en 1857. Esta última, además de la inscripción alusiva al origen del pendón, incluye los escudos de los duques de Montpensier bordados a realce en oro y sedas.

Ante la imposibilidad material de volver a colocar el pendón en la hornacina que venía ocupando en la capilla sacramental de la Parroquia de Santa María Magdalena, por razones de espacio y seguridad, debido a sus dimensiones, la Hermandad ha acordado ubicarlo en la antigua capilla de las Escuelas del Ave María (hoy sede rehabilitada de la corporación), realizando unas vitrinas adecuadas para su exposición permanente, dado que los técnicos del IAPH recomendaron que las dos partes se exhibieran de forma extendida y separada, pero siempre dentro del mismo recinto. Allí se puede visitar por todas las personas que lo deseen, previa solicitud a la Hermandad.