San Fernando

El rey Fernando III de Castilla y León, llamado "el Santo", nació en 1199 (o en 1201), reinando en Castilla desde 1217 tras la muerte accidental de su tío Enrique I y la abdicación de su madre, Berenguela, hija de Alfonso VIII. También ciñó la corona de León en 1230 al morir su padre, Alfonso IX, de manera que fue con Fernando III cuando los Reinos de León y Castilla se fusionaron definitivamente, tras siglos de uniones y desencuentros.

Desde mediados de la tercera década del siglo XIII, y aprovechando la progresiva desintegración del estado almohade, acometió campañas de conquista en las ciudades más importantes del valle del Guadalquivir.

Así, combinando la diplomacia y la guerra, logró entrar victorioso en Baeza (1227), Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248). En particular, la conquista de esta última suponía tomar el centro neurálgico de la Andalucía almohade. Fernando III, junto a Jaime I de Aragón, dio un empuje tal a la Reconquista que se podría decir que en tan solo tres décadas se avanzó más que en casi el resto de siglos anteriores. Cuando falleció en 1252, preparaba una expedición hacia el norte de África, tratando de evitar las amenazas que pudieran proceder de esa zona.

Un breve repaso a la vida de nuestro monarca nos hace ver la trascendencia de su reinado para la historia de España, en general, y de Andalucía y Dos Hermanas, en particular. Fernando III fue, ante todo, un hijo de su tiempo, de ahí que su actuación se adecuara plenamente al ideal del caballero medieval, contagiado del espíritu cruzado que inundaba Europa por entonces. Tras pacificar sus reinos, y fortalecido por la unión de ambos, emprendió el avance definitivo de la Reconquista, recuperando para la civilización cristiana ciudades tan importantes como las anteriormente mencionadas.

Lejos del exaltado fervor patriótico de la historiografía romántica, la más reciente crítica histórica considera a Fernando III como un gobernante justo y modélico, que ejerció una política respetuosa y tolerante con la población musulmana existente en los lugares conquistados y que puso en marcha el trascendental proceso repoblador de Andalucía, sentando las bases culturales del posterior reinado de su hijo y sucesor, Alfonso X el Sabio, cuyas empresas artísticas, científicas, jurídicas y literarias fueron consecuencia, en gran medida, de la ingente labor de su padre. Como ha destacado el profesor González Jiménez, «la época de la conquista y repoblación de Andalucía por Fernando III y Alfonso X constituye, sin duda, el momento más decisivo, por no decir el más importante, de la historia de nuestra región».

Dos Hermanas, como tantos otros lugares, debe su origen al complejo proceso de repartimiento y repoblación que se desencadena tras la conquista de Sevilla en 1248. Por eso no es exagerado considerar a Fernando III como el promotor directo de la fundación de la ciudad nazarena, en cuya raíz se encuentran las venerables tradiciones que nos hablan de Santa Ana y de la Virgen de Valme. Tradiciones que constituyen los pilares fundamentales sobre los que se asienta la identidad histórica de Dos Hermanas.

El rey San Fernando fue el iniciador de la devoción a la Santísima Virgen de Valme, como es bien conocido por la historia y la tradición. A él se debe el origen de esta singular advocación mariana y su figura es, en consecuencia, un punto de referencia indiscutible para la historia de nuestra Hermandad y, también, de nuestro pueblo, pues –como se ha dicho– Dos Hermanas nació tras la reconquista de Sevilla por el Santo Rey. Además, la Hermandad de Valme custodia, como preciada reliquia, el Pendón que él ofrendó a la Virgen en agradecimiento por su ayuda y protección.

La imagen del rey San Fernando aparece ya en el escudo antiguo de la Hermandad, y así se mantiene en la actualidad. De hecho, en el primer Libro de Reglas que se conserva en el archivo de la Corporación, junto a una fotografía de la Virgen, aparece también un grabado de San Fernando, con el Pendón y la Ermita de Cuarto. Y el primitivo estandarte de la Hermandad, que se sigue utilizando actualmente, también muestra un óvalo con la figura del Santo.

Desde el año 1895, la Hermandad posee una imagen del Santo Rey, que recibe culto en la Capilla Sacramental de la Parroquia de Santa María Magdalena y que antiguamente, incluso, salía en procesión. Esta imagen, de corte historicista, fue realizada por el escultor valenciano Vicente Tena, siendo donada a la Hermandad por don José Lamarque de Novoa. Tiene la peculiaridad de representar al monarca con la indumentaria propia de un caballero medieval, pues el boceto de esta escultura se debió al pintor Virgilio Mattoni de la Fuente (1842-1923). También existe una talla del Santo en la hornacina superior del retablo de la Ermita de Cuarto, colocada allí por disposición de los duques de Montpensier cuando reedificaron la capilla a sus expensas en 1859. Se trata de una imagen de pequeño tamaño, que puede datarse en el siglo XVIII y que sigue el modelo iconográfico consolidado tras la canonización del egregio Conquistador de Sevilla en el año 1671.

La Hermandad celebra todos los años el 30 de mayo una Solemne Función Religiosa en honor de San Fernando con motivo de su festividad litúrgica.

Además, son numerosos los cuadros, estampas y litografías antiguas que representan la invocación del Santo Rey a la Virgen, de modo que esta iconografía está bien presente en la memoria y el corazón de los devotos de Nuestra Señora de Valme.

Considerando todos estos motivos históricos y devocionales, en el año 2010 el Cabildo General acordó por aclamación incorporar a San Fernando al título de la Hermandad, de forma que su denominación oficial ha pasado a ser: Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de Valme Coronada y San Fernando.